Atardece en África: tonos naranjas y rojizos tiñen las aguas del Zambeze mientras las aves surcan cielos de ensueño. A tu lado los hipopótamos se desperezan, los cocodrilos asoman y en las orillas, búfalos y elefantes pastan en la naturaleza. Relajante, tranquilo, conmovedor…el paseo en barco por el Zambeze es una vivencia que quedará grabada a fuego en tu memoria.
David Livingstone, el primer descubridor llamó el cauce de este río ”la autopista de Dios” al observar la belleza de sus aguas calmas y navegables, que sin embargo cambian drásticamente en otros tramos.
El trayecto que recorre el crucero no es sólo un animado viaje en el que disfrutar de bebidas al atardecer en un ambiente lúdico, sino que también permite respirar la magia del entorno, gozar de la exuberancia del paisaje y descubrir animales salvajes en su entorno natural. Navegar por el paraíso es una actividad placentera para todo tipo de aventureros.

